Como afrontar los pequeños fuera de pista y los descensos por nieve profundaMARZO 2007
por Diego Davare, demostrador de la Escuela Italiana de Esquí
¿Cómo afrontar los pequeños fuera de pista o descensos más trabajosos por nieve profunda?
Aquí encontrarás algunas sugerencias para los freeriders. Cuando uno esquía fuera de pista, le puede tocar tener que saltar pequeños cortados y hasta zonas rocosas, pues bien te contamos como hacerlo sin que corras riesgos.
La libertad de esquiar en contacto con la naturaleza, la pasión por dibujar curvas sobre una capa inmaculada…para todo esto sigue los consejos y aficiónate a los descensos sobre el “podwer”.
Saliendo de pistas, para lo que muchas veces bastan unos metros, tenemos la posibilidad de descubrir y vivir emociones que forman parte de un espíritu aventurero, de un modo de pensar común a muchos deportes modernos, desde el mountain bike, al kayak, desde el skyrun al canoying, obviamente también al esquí. Esquiar en pista es muy gratificante, pero el hacerlo en pendientes alejadas de las telesillas, a veces en un silencio roto solamente por el ruido de tus esquís sobre la nieve, te hace sumergirte en un mundo sin igual.
Hoy en todas las estaciones, el esquiar más allá de los límites de las pistas, siempre con nuestra debida prudencia, es más fácil que hace 10 años. Los nuevos esquís se han anchado y acortado ayudándote a flotar, haciéndose más manejables en nieve polvo. El esquiador con espíritu freeride, siempre estará ansioso por descubrir nuevas palas fuera de las balizas. El esquiar fuera de pista está comúnmente asociado a la nieve profunda y difícil de manejar; para saborear el espíritu freeride sin ninguna dificultad y sobre todo sin tener que modificar tu esquiada, podéis practicar primero sobre nieve transformada (tipo costra), esta es más sólida y te sostiene es como esquiar en una pista pisada…incluso a veces mejor!. Estas condiciones de nieve, las encuentras sobretodo en temporada de cambio, cuando se deshace la primera capa cuando durante el día suben las temperaturas y hiela por la noche. Esquiar sobre este tipo de nieve transformada resulta de muy buena ayuda para conseguir una técnica buena y depurada para afrontar el podwer o nieve polvo. Si a la inversa la calidad de la nieve es extraordinaria, y la cantidad de nieve nueva caída suficiente, puedes empezar a practicar el jugar con la capa elástica de la nieve virgen. El trazar curvas sobre este firme es como saltar sobre un colchón mullido!. El ritmo de las curvas en nieve profunda está dictado por la consistencia de la misma y por el tipo de esquís que lleves en los pies. Estos dos factores junto a la pendiente, atribuyen la cadencia de movimientos y permiten esquiar dulcemente, sin tener gasto de energía inútil.
Cada vez que las condiciones te lo permitan esquía desde la pista por los bordes no pisados.(correspondiente a foto)
Consejos prácticos
Esquiar en diversos tipos de nieve como te he comentado, ayuda a ampliar tus conocimientos a nivel personal. Un buen esquiador, no lo olvides esquía bien dentro y fuera de la pista y en cualquier tipo de nieve. El practicar con nieves “cochambrosas” ayudará a mejorar tu técnica, no lo dudes. Para abrir las puertas del “freeride” basta con que sepas esquiar a un nivel intermedio: bajar con esquís paralelos es suficiente para vivir y descubrir la montaña a 360º durante el invierno. Ahora te toca a ti ir sobre los confines de la pista!
- El primer paso es salir un poco de ella, teniendo así la posibilidad de volver a entrar en cualquier momento.
- Sucesivamente puedes empezar a esquiar en pistas no pisadas, con 15-20 centrímetros de nieve polvo, en estas condiciones mejoras el dominio de tus esquís sin verlos, pero con la ventaja de tener nieve compacta bajo los pies.
Si utilizas esquís anchos tendrás más facilidad de movimientos, incluso en la nieve profunda. Te ayudan a entender los movimientos correctos del freeride.
- Esquiar en nieve polvo con los “fat ski” (más anchos) es una ventaja, por su forma y estructura, no te dejan hundir en la nieve y te dan la posibilidad de moverte libremente, modificando poco la esquiada.
- En nieve profunda los movimientos de flexión y extensión cambian rápidamente. En otras palabras, debes buscar “sentir” mucho más el contacto esquí-nieve a través de una acción de empuje sobre la parte baja de las articulaciones inferiores, para “comprimir” la nieve y recibir un empuje hacia arriba; aprovechando sucesivamente el mismo empuje, tendrás que flexionar, llevando las articulaciones hacia arriba, para aligerar los esquís y efectuar un cambio de dirección.
- Utiliza los bastones de forma coordinada con el movimiento de las articulaciones inferiores: es fundamental para dar ritmo a cada viraje y mantener mejor el equilibrio.
- Esquiar con los esquís juntos, tiene dos ventajas: creas una superficie de mayor flotabilidad y distribuyes mejor el peso de los dos esquís.
La utilización de los bastones ayuda a mejorar la coordinación de los movimientos que marcan el ritmo de cada viraje.
En la nieve profunda el llevar los esquís más juntos aumenta la superficie de apoyo y favorece la flotabilidad.
En la secuencia puedes notar la acción de empuje de las articulaciones inferiores para contra restar el hundimiento, y así aligerar la presión favoreciendo de esta manera el cambio de viraje.
SEGURIDAD ANTE TODO
Antes de comenzar un día de freeride es conveniente mantenerse bien informado sobre las condiciones del manto nevoso, bien vía internet, leyendo o escuchando los partes metereológicos o en las indicaciones que marcan las estaciones, ya que puede que te encuentres con riesgo de avalanchas. Equípate con un ARVA (aparato radiotransmisor de ondas), estarás siempre más tranquilo, también por tus amigos: en el caso de avalancha permite reducir los tiempos de búsqueda al equipo de salvamento. Te aconsejo además llevar en la mochila pala y sonda. Sería mejor al final ir acompañado de un monitor de esquí o guía de montaña, no solo por los consejos técnicos que te pueda dar, sino también por la seguridad que te da su experiencia en la elección de las palas, sus pendientes, el riesgo que se puede ocasionar si se baja una que no se debe, el estado del manto nevoso, etc..
Antes de saltar una cresta:
Antes de comenzar prueba a poner el peso sobre los esquís y a sentir la presión en las botas.
Muchos piensan que no están preparados para saltar desde las crestas. Tienen miedo de aterrizar de forma equivocada (sobre todo cuando la nieve esta durita) y hacerse daño. No les criticamos. Pero si las condiciones son buenas, las crestas pueden ser una diversión única, además de segura.
Primero, explora bien la zona. También si hay huellas que terminan sobre la cresta, bordéalas primera para comprobar el terreno de aterrizaje. Asegúrate clavando el bastón de que no existan rocas escondidas. Las huellas solo significan que algún otro lo ha probado…y ¿quién sabe cómo le ha salido?.
Segundo valora la velocidad que necesitas para llegar al punto dónde quieras aterrizar. Coger velocidad durante el descenso es más seguro.
Si el terreno de aterrizaje tiene pendiente, visualiza le mejor forma de recomenzar a esquiar y prevé donde dar la curva para recuperar el control de los esquís.
Antes de saltar no tengas miedo de la velocidad. Recuerda: Sin velocidad en el aterrizaje te podrías hacer daño. Cuando estés sobre el borde de la cresta, lo más importante es seguir el salto controlado de la mejor manera el vuelo.
Una vez en el aire, lleva las rodillas hacia el pecho y mantén los brazos altos y las manos altas y la mirada dirigida al punto de aterrizaje.
Cuando estás a punto de decepcionar el salto extiende un poco las piernas para poder absorber el impacto.
Recuerda empezar por saltos pequeños para después aumentar el desnivel gradualmente.
Articulo cedido por la revista italiana SCI
Traducción: Nieves Zamanillo
Texto: Diego Davare


















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